Michelangelo Merisi Caravaggio, El sacrificio de Isaac, 1603. Óleo sobre lienzo. 104 x 135 cm Florencia, Gallerie degli Uffizi. Cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 2016.

Caravaggio y el Caravaggismo del Norte de Europa en el Museo Thyssen

Reseña de la exposición CARAVAGGIO Y LOS PINTORES DEL NORTE. Museo Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado, 8. Madrid. Hasta el 18 de septiembre de 2016. Comisario: Gert Jan van der Sman.

La exposición que te recomendamos esta semana, Caravaggio y los pintores del norte, es una cita imprescindible de este verano para todo amante del arte y en particular de la buena pintura. Podrás verla, hasta el próximo 18 de septiembre, en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

Comisariada por Gert Jan van der Sman, profesor de la Universidad de Leiden y miembro del Istituto Univesitario Olandese di Storia dell’Arte de Florencia, la muestra propone una reflexión sobre la importancia del legado artístico del pintor italiano y sobre la influencia de su obra en muchos artistas norte-europeos. En este vídeo puedes ver algunas estupendas imágenes de la exposición:

Caravaggio y el Caravaggismo

Michelangelo Merisi (Milán, 1571 – Porto Ercole, 1610), mejor conocido como Caravaggio, es sin duda uno de los artistas más influyentes de la pintura moderna. Si bien su temperamento fogoso e inconformista le impidió durante toda su vida crear una escuela pictórica (en el sentido de alumnos y seguidores que colaboraran directamente con el maestro), cierto es que las impresionantes innovaciones que él aportó a la pintura de su época atrajeron a un número enorme de artistas, quienes adoptaron con entusiasmo su peculiar estilo.

Caravaggio. Muchacho mordido por un lagarto, hacia 1593-1595. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 2016.

Michelangelo Merisi Caravaggio, Muchacho mordido por un lagarto, hacia 1593-1595. Óleo sobre lienzo. 65,8 x 52,3 cm. Florencia, Fondazione di Studi di Storia dell’Arte Roberto Longhi. Cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 2016.

A partir de los primeros años del siglo XVII se produjo en Roma, donde Merisi residía desde 1592, una auténtica devoción hacia su obra y su legendaria biografía. El así llamado Caravaggismo representa de hecho una corriente pictórica específica dentro del Barroco. “Caravaggesca” es la manera de pintar de aquellos artistas (algunos de ellos conocidos también como “tenebristas”) que emularon su uso magistral de la técnica del claroscuro. En muchos casos también se enfatizó el naturalismo del maestro, es decir su capacidad de reproducir la figura humana y los objetos con gran realismo e iluminarlos con una luz muy violenta.

Caravaggio. El sacrificio de Isaac, 1603. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 2016.

Michelangelo Merisi Caravaggio, El sacrificio de Isaac, 1603. Óleo sobre lienzo. 104 x 135 cm Florencia, Gallerie degli Uffizi. Cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 2016.

Entre 1600 y 1630, se establecieron en la Ciudad Eterna más de dos mil artistas, de los cuales una tercera parte eran extranjeros. La mayoría de los artistas holandeses, flamencos o franceses deseaban aprender el estilo de Caravaggio, descubriendo en primera persona sus ideas y sus nuevas soluciones formales. Un elemento importante de conexión entre estos últimos y el naturalismo del maestro lombardo se encontraba en la costumbre, muy arraigada especialmente en los Países Bajos y las regiones germánicas, de pintar en vivo, observando directamente los motivos representados.

Un diálogo ideal entre el maestro y sus herederos

Caravaggio y los pintores del norte reúne cincuenta y tres cuadros procedentes de colecciones privadas, museos y prestigiosas instituciones nacionales e internacionales, como el Metropolitan Museum de Nueva York, la Galleria degli Uffizi de Florencia, el Museo del Ermitage de San Petersburgo, el Rijksmuseum de Ámsterdam o la iglesia de San Pietro in Montorio en Roma entre otros.

Caravaggio. San Juan Bautista en el desierto, 1602. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 2016.

Michelangelo Merisi Caravaggio, San Juan Bautista en el desierto, 1602. Óleo sobre lienzo. 172,7 x 132,1 cm. Kansas City (MI), The Nelson-Atkins Museum of Art, adquirido por el William Rockhill Nelson Trust. Cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 2016.

Doce de las piezas expuestas son del mismo Caravaggio. Entre ellas destacan obras maestras como Santa Catalina de Alejandría (hacia 1598-1599), que forma parte de la Colección del Museo Thyssen-Bornemisza; David vencedor de Goliat (hacia 1598-1599) del Museo Nacional del Prado o Muchacho mordido por un lagarto (hacia 1593-1595) de la Fondazione di Studi di Storia dell’Arte Roberto Longhi de Florencia entre otros.

Gerard van Honthorst, Alegre compañía, 1622. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 2016.

Gerard van Honthorst, Alegre compañía, 1622. Óleo sobre lienzo. 132,8 x 196,5 cm Múnich, Bayerische Staatsgemäldesammlungen, Alte Pinakothek. Cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 2016.

Junto a ellas se presenta una selección de obras de los más destacados seguidores de Caravaggio en Holanda (Dirk van Baburen, Gerrit van Honthorst o Hendrick Ter Brugghen), Flandes (Nicolas Régnier o Louis Finson) y Francia (Simon Vouet, Claude Vignon o Valentin de Boulogne) entre otros países. El recorrido expositivo pretende así presentar al público la evolución del estilo pictórico de Caravaggio, desde el periodo romano hasta las pinturas más oscuras de sus últimos años, instaurando al mismo tiempo un diálogo ideal muy sugerente entre sus obras y las de sus más destacados admiradores. Las dos últimas salas de la muestra están dedicadas a la producción de Caravaggio y sus seguidores extranjeros en Nápoles y el sur de Italia.

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