HISTORIA DE LA CERÁMICA DE TALAVERA DE LA REINA

HISTORIA DE LA CERÁMICA DE TALAVERA DE LA REINA

Es habitual en nuestras subastas mensuales, encontrarse con piezas realizadas en cerámica de Talavera. En esta entrada nos centraremos en la historia de la cerámica y su esplendor con los reyes Felipe II y Felipe III.

La loza y la cerámica es producida en Talavera de la Reina, Castilla La Mancha. Es difícil fechar la creación de los talleres de cerámica pero lo que sabemos es que hasta el reinado de Felipe II, la producción es mayoritariamente de uso domestico cotidiano con influencia mudéjar. No se tienen testimonios fiables hasta el año 1521 en el que se firma un acuerdo municipal en la villa, en el que obliga a los alfareros a guardar un horario estricto en el encendido de los hornos. Con Felipe II se abre un periodo definido como renacentista. La decoración está basada en una paleta cromática formada por azules de oxido de cobalto, negros de manganesos, verdes de cobre, amarillo de antimonio y naranjas de oxido de hierro.

Las piezas salidas de los alfares talaveranos se encuadran como “loza”, labor de barro cocido y esmaltado mediante un vidriado que da esa imagen característica de capa blanca. sobre dicho vidriado se aplica una decoración pictórica, a base de óxidos metálicos vitrificables.

Hasta el siglo XVI la cerámica española estuvo muy influida por las técnicas hispano-moriscas que dominaron en la Península Ibérica durante la Edad Media. Su importancia crecerá hasta conseguir su apogeo en el siglo XVII y principios del XVIII.

Durante todo el siglo XVI, los alfareros de Talavera se centraron en la realización de un tipo de plato, más bien basto, hechos a torno y con decoración en azul oscuro. Siguiendo así la decoración mudéjar. La decoración principal consistía en un animal, ya sea un león, un pájaro, un ciervo o una zancuda con un gusano en el pico. Los bordes suelen repetir el tema de las “tres mariposas” con las alas extendidas.

España se imbuye de la cerámica italiana renacentista con la llegada a Sevilla de Niculoso Francisco “Il Pisano” en 1498. Difunde en España la baldosa manchada y la decoración a base de candelabros y grotescos. Sus obras más importantes son: La tumba panel de Iñigo López en la Iglesia de Santa Ana en Triana ( 1503 ), el Monasterio de la iglesia de Santa Paula ( 1504 ) y el altar Capilla del Alcázar ( 1504 ), en Sevilla. En estas obras, Il Pisano utiliza por primera la policromía y elementos ornamentales propios del Renacimiento Italiano. 

Tumba panel de Iñigo López, obra de Il Pisano

Tumba panel de Iñigo López, obra de Il Pisano

A partir de la segunda mitad del siglo XVI, la figura destaca es Hans de Vriendt, más conocido en España como Jan Floris. Procedente de Amberes, llega a la península hacia 1551. En 1562, Felipe II lo nombra su proveedor de azulejos y se le encarga la obra de azulejería para el Alcazar de Madrid concretamente para la Torre Nueva o Dorada; obra donde Juan Bautista de Toledo conjuga el estilo italiano de los palacios de Roma y el flamenco, en ella trabajan gran cantidad de albañiles y expertos artesanos flamencos. En ese contrato se dice que pintaría y realizaría en Talavera todos los patrones y azulejos que le pidieran para esta obra, así como para el resto de los sitios reales. Firmaron como testigos el capitán e ingeniero italiano Francesco Paciotto y los españoles, Pedro de Hoyo que era el secretario de Felipe II y los maestros Luis y Gaspar de Vega. Se pueden encontrar también multitud de piezas de Talavera fechadas en esta época en el Monasterio de El Escorial.

Una característica de la loza talaverana de la segunda mitad del siglo XVI es la decoración jaspeada y esponjado. Consiste en una serie de manchas obtenidas por la aplicación del óxido de cobalto sobre el vidriado blanco con la ayuda de una esponja.

El siglo XVII fue un momento de esplendor para la cerámica talaverana.  Fue con Felipe III y la “Prágmática contra el lujo” de 1601 cuando la nobleza empezó a desechar las vajillas de metales preciosos para empezar talaveraa utilizar vajillas de cerámica. Se quería conseguir materias con las que fabricar monedas ante la escasez de metales nobles. Se prohíbe entonces las “colgaduras y aderezos de casa de brocados y telas de oreo y plata bordado y hechuras de joyas de oro y piezas de plata”.

En este siglo XVII y primer tercio del XVIII, se desarrolla la serie tricolor muy popular. Aparecen las cenefas orientales con eses muy alargadas. Su nombre se debe a la utilización del azul, el naranja y el manganeso. El naranja se aplicaba para rellenar las líneas paralelas, el azul para el relleno y el manganeso para pintar los contornos. Aparece por primera vez la figura humana. También la serie de golondrinas de influencia chinesca, a través de la interpretación dada en Delft de las porcelanas de la Dinastía Ming. Esta influencia china llega a Talavera a través de Portugal. Los Países Bajos y en especial Delft influyeron en la difusión en Europa de este tipo de porcelana china. Se caracteriza por una decoración azul sobre esmalte blanco. La calidad de las lozas de Talavera de la Reina en relación con las de Delft es inferior.

A partir del siglo XVIII, el esplendor se apaga. Se pierde el privilegio del monopolio de comercio con las americas. La poca cerámica que se produce toma un carácter popular y se identifica con su paleta, baños y colores, con la cerámica de Puente del Arzobispo; solo las formas de sus piezas siguen siendo talaveranas. En 1727, el Conde de Aranda, D. Buenaventura Jiménez de Urrea y Abarca de Bolea, fundó en Alcora una fábrica de loza, influida por las modas franceses de Moustiers, Marsella y Rouen. Años después, y con la fundación gracias a Carlos III de la fábrica del Buen Retiro, Talavera dejará de enviar piezas a la corte. Los alfareros talaveranos intentarán imitar los modelos de Alcora, como las puntillas de tipo Berain y las guirnaldas de Olerys.

La guerra de la Independia provoca la casi desaparición de los hornos talaveranos.

Al finalizar el siglo XIX se producen platos de “rosillas” y del “pajarito”. Platos sencillos, de color blanco que en el borde tiene un filete azul y en el canto o fondo del plato una florecilla. 

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En nuestra Subasta del mes de Septiembre, podrán encontrar una jarra de cerámica de Talavera fechada en 1775 (Lote 484) y una jarra de cerámica de la serie de la Encomiendam (Lote 485).

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Bibliografía: 

VVAA, 500 años de cerámicas de Talavera, Diputación de Zaragoza, 2002

VVAA, Talaveras en la colección Carranza, Diputación de Talavera de la Reina,