Atribuida a Harry C. Ellis. Loïe Fuller dansant dans un parc, entre 1900 y 1928. Paris, musée d’Orsay. © RMN-Grand Palais (musée d'Orsay) / Hervé. Lewandowski. Cortesía: La Casa Encendida.

Loïe Fuller, danza y vanguardia

Reseña de la exposición “ESCENARIOS DEL CUERPO. LA METAMORFOSIS DE LOÏE FULLER”. Hasta el 4 de mayo de 2014. La Casa Encendida. Ronda de Valencia, 2. Madrid. Comisaria: Aurora Herrera Gómez.

Esta semana te recomendamos la visita de una exposición muy original, que podrás visitar en La Casa Encendida de Madrid y que no te va a dejar indiferente.

Comisariada por Aurora Herrera Gómez, arquitecta y profesora en la Universidad San Pablo CEU, la muestra está dedicada a la vida y la carrera de Loïe Fuller (Fullersburg, Illinois, 1862-París, 1928), una de las artistas más vanguardistas y revolucionarias de la danza contemporánea.

Harry C. Ellis. Loïe Fuller sentada en un asiento a la antigua, 1914. Paris, musée d’Orsay. © Musée d'Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt. Cortesía: La Casa Encendida.

Harry C. Ellis. Loïe Fuller sentada en un asiento a la antigua, 1914. Paris, musée d’Orsay. © Musée d’Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt. Cortesía: La Casa Encendida.

Poco conocida en la actualidad, Loïe Fuller ha sido una figura polifacética central del mundo artístico y cultural de la Belle Epoque, llegando a convertirse casi en un icono viviente de aquella inquietud innovadora y experimentadora que caracterizó la contaminación entre arte y ciencia típica del periodo entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.

Bailarina, coreógrafa, actriz, productora, iluminadora, inventora de efectos visuales, comisaria de arte y mujer de negocios, Loïe Fuller nació en un pequeño pueblo de Estados Unidos. Empezó muy joven a dedicarse al cabaret, a la opereta y a otros géneros considerados menores de la danza, como el vodevil y el burlesque. Llegada a París, empezó a experimentar con elementos escenográficos y lumínicos para conseguir en sus coreografías efectos más espectaculares.

Su visión de la danza era muy diferente a la clásica, siendo concebida como un espectáculo total; donde la fuerza del movimiento, del espacio y de la luz lograban impactar en los espectadores de una manera absolutamente inédita. A partir de una evolución de las danzas de faldas, como por ejemplo el can-can, Fuller llegó a crear su famosa “danza serpentina” con trajes diseñados por ella misma: una coreografía original en la que el traje se convierte en una pantalla de proyección de luces y colores y acaba ocultando el cuerpo de la bailarina.

En esta exposición se presentan al público fotografías, documentos escritos y una fascinante selección de películas provenientes de colecciones europeas y estadounidenses, como la Bibliothèque national de France, The New York Public Library, el Maryhill Museum, el Musée Rodin o Musée d’Orsay, entre otros. Especialmente sugestivas son las proyecciones de piezas de danza grabadas en vivo a través de cinecámara, donde se puede apreciar toda la belleza de los efectos conseguidos en la “danza serpentina”.

Thérèze Rentz baila "La Loïe Füller a caballo" en el  Cirque Molier. Reimpresión de una fotografía de Louis-Jean Delton (Hijo), 1904. Archives Hermés. Cortesía: La Casa Encendida.

Thérèze Rentz baila “La Loïe Füller a caballo” en el Cirque Molier. Reimpresión de una fotografía de Louis-Jean Delton (Hijo), 1904. Archives Hermés. Cortesía: La Casa Encendida.

Imitada ya en su época por coreógrafas, escenógrafas y bailarinas de todo el mundo, Loïe Fuller se adelantó a su tiempo y tuvo una influencia enorme en las generaciones posteriores hasta nuestros días. Según la comisaria de la exposición, es ahora, en el siglo XXI, cuando su trabajo se entiende plenamente y es interesante ver la fascinación de los jóvenes por descubrir que lo que hacen ahora figuras como Lady Gaga o Shakira es algo que ya hacía Loïe Fuller hace más de un siglo.

Entre otras cosas, la artista se interesó también por las investigaciones científicas sobre la radioactividad. De hecho, durante su estancia en París, además de frecuentar habitualmente el mundo intelectual y artístico, siendo amiga de personajes tan ilustres como Giacomo Balla, Tolouse Lautrec, Auguste Rodin, los hermanos Lumière, Stephane Mallarmé, George Mèlies o Paul Valèry entre otros, se relacionó de manera constante también con Marie Curie, pionera en el campo de la radiactividad. Su interés especial por la luz la llevó también a entablar relación con Thomas Edison, quien la asesoraba sobre las posibilidades de las radiaciones y otros descubrimientos. En 1905 llegó a montar en París su propio laboratorio de investigación.

Atribuida a Harry C. Ellis. Loïe Fuller dansant dans un parc, entre 1900 y 1928. Paris, musée d’Orsay. © RMN-Grand Palais (musée d'Orsay) / Hervé. Lewandowski. Cortesía: La Casa Encendida.

Atribuida a Harry C. Ellis. Loïe Fuller dansant dans un parc, entre 1900 y 1928. Paris, musée d’Orsay. © RMN-Grand Palais (musée d’Orsay) / Hervé. Lewandowski. Cortesía: La Casa Encendida.

Loïe Fuller fue sin duda una artista y una mujer fuera de lo común, y especialmente en su época. Esta exposición nos invita a profundizar en su vida y en su original creación artística. Durante los meses de marzo y abril se desarrolla también, en paralelo a la exposición, “Intermitencias del asombro”: un ciclo de propuestas escénicas, conferencias, cine y documentación que relaciona su legado con las prácticas artísticas actuales.

Nos despedimos con estos dos videos, producidos por La Casa Encendida, que nos ofrecen interesantes reflexiones y puntos de vista sobre la exposición y sobre la artista.


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