Francisco de Zurbarán, Aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco, c. 1628-1630. Óleo sobre lienzo, 165 x 204 cm. Colección privada, cortesía Galería Coatalem, París. Museo Thyssen-Bornemisza, ZURBARÁN: una nueva mirada, 2015.

Imperdible Zurbarán en el Museo Thyssen

Reseña de la exposición ZURBARÁN: una nueva mirada. Museo Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado, 8. Madrid. Hasta el 13 de septiembre de 2015. Comisarias: Odile Delenda y Mar Borobia.

La muestra que te recomendamos esta semana, ZURBARÁN: una nueva mirada, es sin duda una de las exposiciones imprescindibles del año. En ella se propone una revisión actualizada de la obra del pintor extremeño Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, 1598–Madrid, 1664) a partir de los nuevos descubrimientos realizados en las últimas décadas. La exposición, que podrá verse hasta el 13 de septiembre de 2015 en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, representa una ocasión fundamental para enriquecer el conocimiento de este extraordinario maestro de la pintura barroca española.

Francisco de Zurbarán, Carnero con las patas atadas, 1632. Museo Thyssen-Bornemisza, ZURBARÁN: una nueva mirada, 2015.

Francisco de Zurbarán, Carnero con las patas atadas, 1632. Óleo sobre lienzo, 61,3 x 83,2 cm Barcelona, colección privada. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. ZURBARÁN: una nueva mirada, 2015.

La exposición más importante de las últimas décadas sobre Zurbarán

Comisariada por Odile Delenda, autora del catálogo razonado del pintor y colaboradora del Instituto Wildenstein de París, y Mar Borobia, Jefe del Área de Pintura Antigua del Museo Thyssen-Bornemisza, la exposición está compuesta por más de sesenta cuadros al óleo, en su mayoría de gran formato, entre obras del pintor, de su hijo Juan de Zurbarán y de algunos colaboradores y seguidores.

Las piezas se presentan al público distribuidas en siete salas según un orden cronológico que permite apreciar la evolución temática y estilística del trabajo del pintor: desde los primeros conjuntos realizados por encargo en Sevilla a pinturas aisladas de la fase intermedia, hasta llegar a la fase de plena madurez y al legado del artista en sus sucesores. Especialmente interesantes son las dos salas en mitad del recorrido dedicadas a los bodegones y a los artistas que colaboraron en su taller. En este video se pueden ver algunas imágenes de la exposición.

ZURBARÁN: una nueva mirada se celebra ciento diez años después de la primera exposición dedicada a Francisco de Zurbarán en Madrid y más de un cuarto de siglo después de la gran antológica que tuvo lugar en el Museo del Prado en 1988. A lo largo de estas últimas décadas varios estudios especializados han añadido conocimiento sobre el pintor, sobre su taller, sobre momentos concretos de su vida y sobre la datación de algunas obras.

Si bien no se trata de una revisión exhaustiva de la entera trayectoria de Zurbarán, la exposición presenta algunas obras maestras del pintor. Además se pueden ver piezas recientemente recuperadas o restauradas para la ocasión, procedentes de colecciones públicas y privadas de diferentes partes del mundo y de algunos de los museos nacionales e internacionales más importantes, como el Museo Nacional del Prado, el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, el MNAC de Barcelona, el Museo de Bellas Artes de Sevilla, el Musée du Louvre de París, el Muzeul National de Arta al României de Bucarest o el Museu Nacional de Arte Antiga de Lisboa entre otros. Algunos de los cuadros se exponen por primera vez en España. Tras ser presentada en Madrid, la exposición viajará al Museum Kunstpalast de Düsseldorf, donde se podrá visitar hasta el 31 de enero de 2016.

Juan de Zurbarán, Peras en cuenco de porcelana, c. 1645. Museo Thyssen-Bornemisza, ZURBARÁN: una nueva mirada, 2015.

Juan de Zurbarán, Peras en cuenco de porcelana, c. 1645.
Óleo sobre lienzo, 82,6 x 108,6cm.
 Chicago (IL), The Art Institute of Chicago, Wirt D. Walker Fund. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. ZURBARÁN: una nueva mirada, 2015.

Zurbarán, entre realismo y misticismo

Contemporáneo y amigo de Velázquez, Zurbarán fue uno de los pintores más representativos del espíritu religioso de la Contrarreforma. Su taller fue uno de los más activos de la Sevilla del Siglo de Oro, recibiendo encargos por parte de las principales ordenes monásticas de la ciudad. En 1634 se trasladó por un breve periodo a Madrid, donde su reputación y su amistad con Velázquez le valieron una invitación por parte del rey Felipe IV para decorar (junto con el mismo Velázquez y otros pintores) el Salón de Reinos del nuevo palacio real del Buen Retiro. En la última fase de su vida aceptó también numerosos encargos procedentes de América Latina (Lima, Buenos Aires, Ciudad de México).

Francisco de Zurbarán, Aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco, c. 1628-1630. Museo Thyssen-Bornemisza, ZURBARÁN: una nueva mirada, 2015.

Francisco de Zurbarán, Aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco, c. 1628-1630. Óleo sobre lienzo, 165 x 204 cm. Colección privada, cortesía Galería Coatalem, París. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.  ZURBARÁN: una nueva mirada, 2015.

En toda su trayectoria artística siempre destacó en la pintura religiosa, en la que consiguió realizar una síntesis muy sugestiva entre realismo y misticismo. Influido en sus comienzos por Caravaggio, su estilo fue aproximándose a los maestros manieristas italianos, a su minuciosa observación de la realidad y atento estudio de los contrastes lumínicos. En varias ocasiones se ha puesto en evidencia la gran actualidad de su pintura que, por las ambientaciones, las superficies lisas y las formas geometrizadas de sus figuras casi escultóricas, parece conectar con la sensibilidad de renovación de algunas vanguardias artísticas picoticas del siglo XX, desde el cubismo a la pintura metafísica de Giorgio de Chirico o Alberto Savino, a las naturalezas muertas de Giorgio Morandi.

Francisco de Zurbarán, San Francisco en meditación, 1639. Museo Thyssen-Bornemisza, ZURBARÁN: una nueva mirada, 2015.

Francisco de Zurbarán, San Francisco en meditación, 1639.
Óleo sobre lienzo, 162 x 137 cm.
 Londres, The National Gallery. Legado por Major Charles Edmund Wedgwood, 1946. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. ZURBARÁN: una nueva mirada, 2015.

Como escribe la comisaria Odile Delenda en el catálogo de la exposición: «Zurbarán no fue un inventor de formas. Acusó la fuerte influencia de la escultura policromada, y para componer sus cuadros se ayudó, como todos sus contemporáneos, de modelos italianos y de las escuelas del norte difundidos a través de la estampa. (…) Más que ningún otro artista, se interesó por plasmar los valores táctiles de los objetos que pintaba, el peso de las telas, el brillo de los bordados y las sedas, la aspereza del paño de los hábitos, la lana de los corderos o el pulimiento del estaño. Mediante una secreta alquimia que le era propia, trasmutó ese naturalismo escrupuloso y sacralizó lo cotidiano. Su sencillez, su calma y el asombroso «silencio» que emana de sus cuadros hacen de él uno de los más grandes y más conmovedores maestros del Siglo de Oro español».

En Durán Arte y Subastas tenemos una relación muy especial con Francisco de Zurbarán. Entre las obras maestras que hemos tenido el placer de vender en nuestra sala a lo largo de estos años, está una obra esencial del maestro. Se trata de Cordero pequeño, adquirido por el Museo del Prado en 1986. En diciembre de 1993 el cuadro Santa Marina, expuesto habitualmente en el Museo Carmen Thyssen Málaga, y ahora parte de esta extraordinaria exposición temporal madrileña, fue adquirido en subasta por el mismo barón Thyssen. A la subasta asistieron el barón y la baronesa en persona. A continuación puedes ver una foto de la obra. Si estás interesado en la pintura española, te invitamos a descubrir los lotes de esta tipología que podrás encontrar en nuestra tienda online.

Francisco de Zurbarán, Santa Marina, c. 1640-1650. Museo Thyssen-Bornemisza, ZURBARÁN: una nueva mirada, 2015.

Francisco de Zurbarán, Santa Marina, c. 1640-1650. Óleo sobre lienzo, 100 x 87 cm. Museo Carmen Thyssen Málaga. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. ZURBARÁN: una nueva mirada, 2015. Adquirido en Durán Arte y Subastas en 1993.

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